La Era
21 abr 2026 · Actualizado 17:14 UTC
Ciencia

El hallazgo de un fósil de 550 millones de años cierra una brecha de 160 millones de años en la evolución de las esponjas

El descubrimiento de un nuevo fósil de una esponja marina de hace 550 millones de años sugiere que sus ancestros más remotos carecían de esqueletos rígidos, lo que explica su ausencia en el registro fósil.

Tomás Herrera

2 min de lectura

Un grupo de investigadores ha desenterrado un fósil de una esponja marina de 550 millones de años de antigüedad que constituye un eslabón perdido en la historia evolutiva de los primeros animales de la Tierra, según informa ScienceDaily.

El hallazgo, liderado por el geobiólogo Shuhai Xiao de Virginia Tech, ayuda a esclarecer una discrepancia de 160 millones de años entre los datos del reloj molecular y el registro fósil físico.

Si bien la evidencia genética sugiere que las esponjas evolucionaron hace unos 700 millones de años, los fósiles concluyentes solo aparecen hace unos 540 millones de años. El nuevo espécimen, hallado junto al río Yangtsé en China, se sitúa precisamente en este periodo de historia desaparecida.

Según el informe de ScienceDaily, el equipo propone que las primeras esponjas carecían de los esqueletos mineralizados que facilitan el hallazgo de las especies modernas.

“Si extrapolamos hacia atrás, es posible que los investigadores hayan descubierto que los primeros ejemplares eran criaturas de cuerpo blando, con esqueletos totalmente orgánicos y sin rastro alguno de minerales”, afirmó Xiao, según el medio.

El científico señaló que tales organismos rara vez sobrevivirían al proceso de fosilización, salvo bajo condiciones extremadamente específicas de enterramiento rápido.

Un hallazgo complejo

El fósil presenta un patrón superficial detallado de formas rectangulares y regulares. Los investigadores creen que este patrón indica una estrecha relación con ciertas especies de esponjas vítreas.

El tamaño fue otro factor inesperado en el descubrimiento. Alex Liu, colaborador de la Universidad de Cambridge, señaló que el fósil mide aproximadamente 38 centímetros de largo.

“Al buscar fósiles de esponjas primitivas, esperaba que fueran muy pequeños”, comentó Liu, según la fuente.

Xiao tuvo contacto con el espécimen por primera vez hace cinco años, a través de una fotografía enviada por un colaborador, y reconoció su importancia de inmediato.

“Nunca había visto nada igual”, dijo Xiao. “Casi al instante, me di cuenta de que era algo nuevo”.

El estudio, publicado en la revista Nature, sugiere que la comunidad científica debe replantearse cómo busca los orígenes de la vida animal, ya que sus ancestros más remotos podrían haber sido demasiado blandos como para dejar rastro.

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