China se prepara para enviar nuevos sistemas portátiles de defensa aérea (MANPADS, por sus siglas en inglés) a Irán en las próximas semanas, según evaluaciones de inteligencia de EE. UU. citadas por la CNN. Esta transferencia prevista marca un cambio notable en el apoyo de Pekín a Teherán, yendo más allá de los acuerdos previos sobre tecnología de doble uso.
Funcionarios de inteligencia sugieren que Pekín pretende ocultar el origen de las armas enviándolas a través de terceros países. Esta maniobra estaría diseñada para eludir el escrutinio internacional mientras Teherán busca reponer sus arsenales militares durante el actual alto el fuego.
La plataforma de misiles FN-6
Los sistemas en cuestión pertenecen a la familia de misiles portátiles chinos FN (FeiNu), que incluye el FN-6 y su versión mejorada, el FN-16. Estas armas son capaces de alcanzar objetivos aéreos a altitudes de hasta 4 kilómetros. China ha exportado anteriormente estos sistemas a diversas naciones, entre ellas Sudán, Bangladés, Siria y Myanmar.
En conflictos recientes, la eficacia del FN-6 ha quedado demostrada en el campo de batalla. Los rebeldes del Ejército de Independencia Kachin en Myanmar utilizaron esta plataforma para derribar un helicóptero de la junta militar.
Pekín ha negado las acusaciones. Un portavoz de la embajada china en Washington desestimó los informes afirmando: "Pekín nunca ha suministrado armas a ninguna de las partes en conflicto y cumple con sus obligaciones internacionales". Asimismo, la embajada instó a Estados Unidos a dejar de lanzar lo que calificó como acusaciones sin fundamento.