Las fuerzas militares israelíes llevaron a cabo el sábado una serie de ataques aéreos en diversos puntos del Líbano, dejando al menos nueve muertos confirmados en el sur del país. Según informes de France 24, la operación incluyó incursiones contra una carretera cercana a Beirut, lo que traslada el escenario del conflicto fuera de las zonas tradicionalmente controladas por Hezbolá, el grupo militante respaldado por Irán.
Estos ataques representan una de las actividades militares más intensas desde que se implementó el alto al fuego hace tres semanas. A pesar del acuerdo, la región apenas ha tenido un respiro de los intercambios de fuego diarios, especialmente en el sur del Líbano.
Una tregua frágil bajo presión
La violencia persistente sigue socavando el acuerdo de tres semanas entre Israel y Hezbolá. Aunque el alto al fuego tenía como objetivo reducir las tensiones, los enfrentamientos diarios sugieren que ambas partes siguen atrapadas en un ciclo de combate que los actuales mecanismos diplomáticos no han logrado frenar.
Los ataques del sábado marcan una expansión significativa en el alcance operativo del conflicto. Al atacar infraestructura cerca de la capital libanesa, el ejército israelí ha dejado claro que la geografía de la guerra no se limita a las regiones fronterizas del sur.
Hasta el sábado, las autoridades libanesas seguían evaluando el impacto total de los últimos bombardeos. La situación continúa siendo volátil y, tal como reporta France 24, el alto al fuego ofrece poca protección frente a los constantes ataques aéreos.