La aerolínea Magnicharters suspendió sus operaciones de vuelo por un periodo inicial de dos semanas, dejando a cientos de pasajeros varados y sumiendo a la compañía en una crisis financiera por deudas millonables.
El cese de actividades afecta principalmente las rutas desde Ciudad de México hacia destinos como Cancún, Huatulco, Puerto Escondido y Mérida, además de conexiones desde Monterrey hacia el sureste del país.
La Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco) inició una revisión formal para investigar posibles incumplimientos de la empresa hacia sus clientes tras las cancelaciones masivas.
Incertidumbre sobre el futuro de la aerolínea
El impacto de la suspensión trasciende los vuelos, ya que la empresa también comercializaba paquetes turísticos con hoteles en zonas como la Riviera Maya y Costa Mujeres.
“Esto también va a traer consigo identificar o tener contacto con los distintos servicios turísticos, como suelen ser prestadores de servicio de hoteles, para ver cómo se va a venir arreglando esta situación”, señaló Julio Zugasti, especialista del sector aéreo en Hogan Lovells.
Los analistas advierten que retomar el vuelo requerirá una inyección de liquidez masiva para cubrir indemnizaciones a pasajeros, pagos a empleados y acuerdos con socios comerciales.
“Lo veo complicado por cómo está la empresa y las deudas que debe tener”, afirmó el experto Avilés, quien señala que la historia de la aviación mexicana muestra que las aerolíneas que detienen operaciones rara vez regresan.
El sector aéreo en México presenta un patrón de insolvencia recurrente, similar a los casos de Mexicana, Aeromar e Interjet, debido a bajos márgenes de rentabilidad y falta de apoyo gubernamental.
Hasta el momento, las redes sociales de la compañía no han emitido comunicados adicionales tras el anuncio del pasado sábado, dejando en el aire la continuidad de sus servicios.