Los recientes episodios de violencia física en colegios chilenos, que incluyen desde la apuñalamiento de un inspector hasta agresiones contra autoridades escolares, ponen de manifiesto una creciente crisis social, según informa el medio elmostrador.cl.
Ana María Salinas M., directora del Programa de Terapia de Interacción Padres e Hijos de la Fundación Ciudad del Niño, sostiene que estos hechos no son incidentes aislados, sino el resultado de patrones de comportamiento arraigados a largo plazo.
En una carta dirigida a la dirección, Salinas señaló que la violencia se construye con el tiempo, manifestándose a menudo de forma silenciosa a través de la incapacidad de aprender a autorregularse y de tolerar la frustración.
El papel del modelado adulto
Salinas enfatiza que los niños no poseen de forma innata las habilidades necesarias para gestionar la ira o resolver conflictos. Afirma que estas capacidades deben aprenderse mediante el vínculo con adultos que brinden orientación y límites claros sin recurrir a la agresión.
La experta advirtió que, si bien la violencia puede ofrecer una sensación de control a corto plazo, no enseña el respeto ni el autocontrol.
Según el medio, Salinas sostiene que un trato positivo y constante, junto con la regulación por parte de los adultos, son las únicas vías para evitar la escalada de los conflictos.
Los adultos desempeñan un rol insustituible al servir de modelo sobre cómo resolver disputas y gestionar las emociones en la convivencia diaria. En este sentido, Salinas hace un llamado a un compromiso urgente y activo de los cuidadores para asumir la responsabilidad sobre estos patrones de conducta.