Un equipo de investigadores de la Universidad Metropolitana de Osaka ha descubierto que las libélulas emplean un mecanismo de detección de luz roja prácticamente idéntico al que poseemos los humanos y otros mamíferos.
El estudio, publicado en la revistaCellular and Molecular Life Sciences, sugiere que estos dos linajes, aunque muy distantes entre sí, experimentaron una evolución paralela para alcanzar capacidades visuales similares.
Mientras que los seres humanos dependemos de tres tipos de proteínas opsina para percibir la luz azul, verde y roja, las libélulas poseen una visión roja inusualmente potente. El equipo identificó una opsina de libélula capaz de detectar luz a unos 720 nm, lo que se extiende hacia el extremo más profundo del espectro rojo visible.
"Este es uno de los pigmentos visuales con mayor sensibilidad al rojo jamás hallados", afirmó el profesor Akihisa Terakita, de la Escuela de Graduados en Ciencias de la OMU. "Es probable que las libélulas puedan ver más profundamente en la luz roja que la mayoría de los insectos".
Convergencia evolutiva y potencial médico
Los investigadores creen que esta mayor sensibilidad ayuda a las libélulas a identificar parejas durante el vuelo. Al medir la reflectancia, el equipo halló diferencias significativas entre machos y hembras de libélula en el rango de la luz roja al infrarrojo cercano.
"Sorprendentemente, el mecanismo mediante el cual la opsina roja de la libélula detecta la luz roja es idéntico al de la opsina roja en los mamíferos, incluidos los humanos", señaló Ryu Sato, primer autor del estudio.
Más allá de la zoología, el descubrimiento abre nuevas posibilidades para la tecnología médica. Los investigadores lograron identificar una posición específica en la proteína que controla la sensibilidad lumínica. Al modificar este punto, consiguieron diseñar una versión de la proteína que responde a longitudes de onda aún más largas.
Este avance podría impulsar la optogenética, un campo que utiliza proteínas sensibles a la luz para estudiar y tratar diversas afecciones médicas. Dado que la opsina de libélula modificada responde a la luz infrarroja cercana, puede penetrar con mayor profundidad en los tejidos vivos.
"Estos hallazgos posicionan a esta opsina como una prometedora herramienta optogenética, capaz de detectar la luz incluso en las profundidades de los organismos vivos", comentó el profesor Mitsumasa Koyanagi.