El Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) advierte que el conflicto en Irán podría sumir en la pobreza a más de 32 millones de personas en todo el mundo. La agencia señala que el impacto de la guerra persistirá incluso si las hostilidades cesan de inmediato.
Según el PNUD, un «triple choque» compuesto por interrupciones en el suministro energético, el aumento de los precios de los alimentos y un crecimiento económico lento amenaza con revertir años de desarrollo global. Esta regresión económica se produce tras la reciente decisión del Fondo Monetario Internacional (FMI) de rebajar sus perspectivas económicas mundiales.
Consecuencias económicas
El FMI revisó sus proyecciones bajo tres escenarios distintos, todos ellos vinculados a la duración del conflicto iraní. Las evaluaciones del fondo reflejan la creciente incertidumbre sobre la estabilidad de los mercados globales mientras la guerra continúa.
La seguridad energética sigue siendo una de las principales preocupaciones para los analistas internacionales. Las interrupciones en la región amenazan con disparar los costes del combustible y la electricidad, lo que presionará aún más los presupuestos de las naciones en desarrollo.
La seguridad alimentaria también está en riesgo debido al aumento proyectado en los precios de las materias primas. El PNUD destaca que la combinación de estos factores crea un ciclo de declive económico difícil de romper.