Un punto de inflexión demográfico
Por primera vez en ocho décadas de registros, Canadá ha experimentado un descenso neto de su población. Las últimas estimaciones de Statistics Canada indican que la población del país se contrajo aproximadamente en 102,000 personas a lo largo de 2025. Este cambio histórico marca una marcada diferencia con respecto al rápido crecimiento que ha definido el panorama demográfico canadiense durante años, señalando una nueva era de ajuste para el modelo económico del país, dependiente de la inmigración.
El impacto de la política de inmigración
El principal motor de este descenso es un enfriamiento significativo de la residencia no permanente. Según la agencia federal, la población de residentes no permanentes se desplomó en más de 171,000 personas entre el 1 de octubre de 2025 y el 1 de enero de 2026. Esta contracción es el resultado directo de los esfuerzos federales por frenar la afluencia de residentes temporales, incluidos estudiantes internacionales y trabajadores extranjeros temporales.
Los datos del Departamento de Inmigración revelan que las nuevas llegadas en estas categorías cayeron un 28 por ciento entre enero de 2025 y enero de 2026. Además, la inmigración permanente también mostró una tendencia a la baja en el último trimestre de 2025, con un crecimiento en ese sector que se desaceleró un 20 por ciento en comparación con el mismo período de 2024. Si bien Ontario sigue siendo el destino más popular para los recién llegados —representando el 42 por ciento de todos los nuevos residentes permanentes en el último trimestre—, la velocidad general de la migración se ha ralentizado sustancialmente.
Crecimiento natural y migración interna
Más allá de la migración internacional, Canadá se enfrenta a una tendencia a largo plazo de disminución del crecimiento demográfico natural. En los últimos tres meses de 2025, el país registró más muertes que nacimientos, lo que resultó en una pérdida natural de población de 781 personas. Dado que el aumento natural ha sido históricamente un factor menor en el crecimiento de Canadá, la repentina desaceleración de la inmigración ha dejado al país con pocas herramientas para compensar este déficit.
Internamente, el movimiento de canadienses entre provincias sigue mostrando patrones distintos. Alberta sigue siendo el principal imán de migración interna del país, ocupando el primer lugar por decimocuarto trimestre consecutivo. Solo en el cuarto trimestre de 2025, la provincia registró una ganancia neta de casi 3,700 residentes provenientes de otras partes del país, lo que subraya su atractivo continuo en medio de las cambiantes condiciones económicas nacionales.
Mirando hacia el futuro
A pesar de estas cifras, Statistics Canada ha pedido cautela al interpretar los datos actuales. La agencia señaló que las fluctuaciones en las renovaciones de permisos de trabajo y estudio podrían dar lugar a ajustes mayores de lo habitual en los próximos informes.
De cara al futuro, el plan de niveles de inmigración del gobierno federal para 2026 describe una trayectoria de reducción continua de residentes temporales durante los próximos tres años. Esta estrategia tiene como objetivo estabilizar la población después del intenso crecimiento que alcanzó su punto máximo en el otoño de 2024. A medida que Canadá navega por esta transición demográfica, los responsables políticos seguirán de cerca si este período de enfriamiento conduce a la estabilización prevista o si crea nuevos desafíos para el mercado laboral y los servicios sociales de la nación.