La seremi de Justicia de la Región de Antofagasta, Karina Trujillo, presentó su renuncia voluntaria al cargo este miércoles. Su dimisión ocurre tras una serie de críticas públicas sobre las causas que tramitó en el ejercicio de su profesión como abogada.
Trujillo justificó su salida citando "razones profesionales y personales". Según la exautoridad, su intención original era colaborar con la actual administración, pero los cuestionamientos de la prensa afectaron su desempeño y su integridad profesional.
"Por los cuestionamientos de la prensa y las consecuencias que aquello acarreó en cuanto al nombramiento y en mi persona y profesión, he debido tomar esta determinación", señaló Trujillo en una declaración pública. Previo a su renuncia, el Ministerio de Justicia había respaldado su designación, a pesar de las controversias vinculadas a su defensa en casos bajo la Ley 20.000 de tráfico de drogas.
El Colegio de Abogados de Antofagasta intervino en el debate a través de una declaración formal. La entidad rechazó "categóricamente que un abogado sea identificado con las causas o conductas de sus representados".
Un proceso de nombramientos marcado por dimisiones
La salida de Trujillo se suma a una serie de problemas en la conformación de los equipos regionales del gobierno. Hasta la fecha, la Región de Antofagasta ha registrado tres renuncias de autoridades designadas en el actual mandato.
Entre los casos previos figuran Lizet Tapia, quien dejó la seremi de Desarrollo Social al no cumplir con el requisito de completar diez semestres de estudios superiores, y Anggel Colque, exseremi de la Mujer. La inestabilidad en los cargos regionales se ha replicado en otras zonas del país.
En Valparaíso, Aldo Ibani renunció al cargo de seremi de Salud solo tres días después de su nombramiento. Su salida respondió a críticas por su falta de experiencia en gestión de redes asistenciales y salud pública. En la misma región, Carlos Montero abandonó la seremi de Trabajo a una semana de asumir sus funciones.
Uno de los episodios que mayor impacto mediático generó fue el nombramiento frustrado de Alexander Nanjarí como seremi de Educación en el Biobío. Apenas 24 horas después de ser anunciado, el gobierno retiró su designación tras la difusión de mensajes antiguos en redes sociales donde el profesional hacía comentarios sobre relaciones con personas menores de edad.