Un grupo de parlamentarios de la bancada del Partido de la Gente (PDG) manifestó su postura de cautela frente a la próxima llegada de la megarreforma por reconstrucción nacional al Congreso. Los diputados Flor Contreras, Tamara Ramírez, Fabián Ossandón y Patricio Briones advirtieron que no otorgarán un "cheque en blanco" a la iniciativa legislativa.
Los legisladores enfatizaron la necesidad de un análisis técnico profundo para evitar impactos fiscales negativos. El objetivo central de la bancada es asegurar que la urgencia de la reconstrucción no comprometa la estabilidad económica de la clase media ni de la clase media emergente.
Rigor fiscal y protección de la clase media
La diputada de La Araucanía, Flor Contreras, señaló que el parlamentario no legislará "a ciegas". La representante aseguró que revisarán el impacto técnico, fiscal y social de cada medida propuesta en el proyecto.
"No permitiremos que, bajo el rótulo de urgencia, se pasen por alto detalles que terminen afectando el bolsillo de la clase media y de las familias de nuestra región", afirmó Contreras. La parlamentaria añadió que la recuperación económica no puede realizarse a costa de los trabajadores.
Por su parte, la diputada Tamara Ramírez sostuvo que analizará con rigurosidad cada baja de impuestos o beneficio tributario. La legisladora advirtió que la emergencia no puede servir como excusa para carecer de rigor fiscal.
"No voy a entregar un cheque en blanco; cada beneficio debe ser analizado para no comprometer la estabilidad económica del país", declaró Ramírez. La diputada busca evitar un desfinanciamiento que perjudique las arcas del Estado a largo plazo.
El diputado Fabián Ossandón instó a centrar el debate en las necesidades cotidianas de la ciudadanía, tales como educación, seguridad, salud y vivienda. El parlamentario pidió transparencia en la evaluación de cualquier propuesta en materia tributaria.
Finalmente, el diputado Patricio Briones propuso una revisión segmentada de la iniciativa para evitar la "letra chica". Briones planteó una propuesta específica sobre el impuesto corporativo, sugiriendo que la tasa para grandes empresas baje del 27% al 23%.
Esta medida, según Briones, permitiría recaudar lo necesario para fortalecer las arcas fiscales y entregar beneficios rápidos a la clase media que atraviesa dificultades económicas.