Emanuel Ochoa Navia, de 24 años, enfrenta cargos por el femicidio de su sobrina, Francisca Millahual Arriagada, en Temuco, tras una declaración ante la PDI que contradice las pruebas físicas encontradas en el cuerpo de la víctima.
Durante un interrogatorio de más de una hora en la Brigada de Homicidios, Ochoa afirmó que la estudiante de Veterinaria se suicidó utilizando un revólver calibre 22 que él mismo le habría prestado.
El imputado relató que, tras una noche de consumo de alcohol y música, la joven comenzó a manipular el arma y se disparó en el cuello. Según su testimonio, él intentó quitársela, pero no lo logró.
Evidencia en contra
Sin embargo, la fiscalía presentó pruebas que desmienten la versión del sospechoso. El fiscal Patricio Montecinos confirmó que el cuerpo de Millahual presentaba diversos golpes y lesiones que no coinciden con un acto de suicidio.
El Ministerio Público sostiene que se produjo una discusión violenta entre ambos que terminó en el asesinato. Además, el expediente judicial contiene testimonios que señalan la existencia de abusos sexuales previos por parte de Ochoa hacia su sobrina durante la infancia.
El recorrido de Ochoa tras el crimen también presenta inconsistencias. El detenido afirmó que, tras el disparo, abandonó la vivienda en bicicleta, lanzó el arma a un río y vagó por distintas localidades como Lanco y Panguipulli sin rumbo fijo.
El imputado llegó a la iglesia para declarar voluntariamente después de haber pasado varios días durmiendo en la calle y en una micro abandonada. Fue tras un culto religioso que fue reconocido por miembros de la congregación y entregado a Carabineros.
Por su parte, la familia de la víctima ha señalado que la relación entre ambos no era la que el imputado describió. La madre de la joven contradijo la versión de una convivencia armoniosa, aportando nuevos detalles sobre el comportamiento de Ochoa.