Los consumidores estadounidenses están reportando los niveles más bajos de confianza económica desde 1978, según las lecturas preliminares de abril de las encuestas de confianza del consumidor de la Universidad de Michigan.
Los datos revelan una marcada desconexión entre los indicadores macroeconómicos y la percepción pública. Si bien la economía de EE. UU. ha crecido de manera constante durante cinco años y la inflación ha retrocedido desde su pico más reciente, la opinión pública continúa en declive.
Una encuesta reciente de CBS News respalda esta tendencia, al revelar que el 63% de los encuestados califica la economía actual como "mala". Además, el 65% de los participantes expresó su desaprobación ante la gestión de los asuntos económicos por parte del presidente Trump.
Aumenta la división partidista
La brecha en la percepción económica entre los partidos políticos ha alcanzado niveles sin precedentes. En 2009, demócratas y republicanos compartían una visión negativa similar durante la Gran Recesión. Hoy, el sentimiento se ha invertido y fragmentado.
En la lectura preliminar de abril de la Universidad de Michigan, el sentimiento entre los demócratas se situó en 31.8, mientras que los republicanos reportaron un 87.1, una cifra mucho más alta. Este abismo partidista refleja la volatilidad observada durante el pico de la inflación en 2022.
Los indicadores económicos sugieren un entorno más estable de lo que percibe la población. La tasa de desempleo se situó en el 4.3% en marzo y la inflación anual se ha mantenido en el 3.3%, a pesar del reciente repunte en los precios de la energía. El S&P 500 permanece prácticamente sin cambios en lo que va de año y el PIB continúa aumentando.
Sin embargo, el aumento de los costes del combustible está pesando sobre los hogares. El precio de la gasolina promedió los 4.13 dólares por galón en abril, frente a los menos de 3.00 dólares de febrero. Los analistas sugieren que los consumidores experimentan la inflación como un coste acumulativo en lugar de un cambio porcentual interanual, lo que genera un impacto constante en los precios de los supermercados.
Los matices del mercado laboral también contribuyen al pesimismo. Aunque las cifras generales son sólidas, el crecimiento del empleo ha sido limitado y se ha concentrado principalmente en el sector sanitario.
Jared Bernstein, ex economista principal de la Casa Blanca durante la presidencia de Biden, advirtió que no se deben ignorar estos temores de los consumidores. "Nunca intente decirle al pueblo estadounidense que está mejor de lo que cree", comentó Bernstein a Axios. Añadió que los responsables políticos deben evitar medidas que incrementen el coste de vida, como los aranceles o los conflictos innecesarios.