Un opaco imperio empresarial vinculado a las Fuerzas Armadas Revolucionarias (FAR) de Cuba gestiona miles de millones de dólares en activos, mientras el Estado cubano se enfrenta a un colapso económico casi total, según informa el medio elmostrador.cl.
Gaesa (Grupo de Administración Empresarial S.A.) opera bajo un hermetismo extremo, sin un organigrama oficial, sin estados financieros públicos ni una estructura corporativa rastreable. El conglomerado controla los sectores más lucrativos de la isla, incluyendo el turismo, las remesas, el comercio exterior y las misiones médicas.
Documentos filtrados y entregados al Miami Herald sugieren que la sociedad de gestión poseía activos por un valor de al menos 17.900 millones de dólares en 2024, de los cuales 14.400 millones se encontraban en cuentas bancarias. Esta fortuna supera las reservas internacionales de varios países vecinos, como Ecuador y la República Dominicana.
Esta masiva acumulación de riqueza contrasta drásticamente con la insolvencia actual de Cuba. La economía nacional ha sufrido una caída del 15% en su PIB durante los últimos cinco años, lo que ha dejado al país sin capacidad para cumplir con sus acreedores internacionales.
Mientras Gaesa acumula miles de millones, casi el 90% de los cubanos vive en condiciones de pobreza extrema o de mera supervivencia, según el Observatorio de Derechos Humanos de Cuba. La crisis se ve agravada por los apagones diarios y la escasez aguda de alimentos, medicinas y combustible.
Una economía dentro de otra economía
Gaesa surgió en la década de 1990, durante el "Período Especial", para gestionar los negocios de divisas de las fuerzas armadas. Con el tiempo, se expandió hasta convertirse en un gigantesco conglomerado bajo el liderazgo de Raúl Castro.
“Gaesa es como un gran holding, un pulpo que se ha apoderado de la economía cubana en casi todos sus sectores rentables durante los últimos 15 años”, afirmó Emilio Morales, presidente de Havana Consulting Group, según reportó elmostrador.cl.
El grupo absorbió empresas estatales estratégicas como Cimex, Gaviota y Habaguanex, además de tomar el control del proveedor de telecomunicaciones Etecsa y del puerto de Mariel. También mantiene el control del Banco Financiero Internacional (BFI), encargado de las transacciones internacionales de la isla.
El economista Pavel Vidal describió a la entidad como “una economía dentro de otra”, señalando que sus balances son secretos y no figuran en los presupuestos estatales. La sociedad de gestión no paga impuestos y opera fuera de la jurisdicción de los organismos de auditoría del Estado.
Los recientes cambios políticos sugieren que los intentos por investigar al grupo han fracasado. En 2024, la contralora general de Cuba, Gladys Bejerano, fue destituida de su cargo tras admitir que el Estado carecía de la jurisdicción necesaria para auditar las cuentas de Gaesa.