La Bandeja Paisa, considerada frecuentemente como el emblema por excelencia de la gastronomía colombiana, no nació en la región de Antioquia, sino que fue creada en Bogotá como una herramienta estratégica de mercadeo.
Según un informe de elmostrador.cl, el plato fue desarrollado en la década de 1950 por emprendedores turísticos de la Asociación Colombiana de Hoteles y Turismo (Cotelco). El objetivo era proyectar una imagen de prosperidad e identidad regional ante los visitantes extranjeros.
La antropóloga y cocinera Clara Grisales comentó al medio que los masivos niveles de proteína que caracterizan al plato moderno nunca fueron la base de la alimentación doméstica en la región paisa. "Decir que nos representa está lejos de lo que comíamos y comemos en casa. Ese nivel de proteína no existía en el hogar", afirmó Grisales.
Los investigadores descubrieron que el plato se inspiró en el 'envuelto' o el 'fiambre', una comida humilde envuelta en hojas de bijao que utilizaban los arrieros para sobrevivir a largas travesías. También tomó elementos del 'seco', un segundo plato común en los almuerzos colombianos.
Una herramienta para la identidad regional
La estrategia logró convertir un concepto regional en una marca nacional. El plato ayudó a consolidar la imagen global de la identidad 'paisa', fortalecida por la fama internacional del café colombiano, las telenovelas y estrellas de la música mundial como Maluma y Karol G.
"La Bandeja no solo ha logrado representar a Antioquia, sino a toda Colombia. Es un plato típico, aunque en realidad no lo sea", señaló Grisales.
A pesar de su fama, la presencia del plato en los mercados locales es inconsistente. En la Plaza Minorista de Medellín, un importante centro de comercio local, muchos vendedores ofrecen ingredientes como frijoles y arroz, pero rara vez sirven el plato completo y contundente.
Sin embargo, algunos restauradores como Mauricio Jaramillo adoptan el plato como un estandarte cultural. Jaramillo, quien dirige un restaurante en Medellín, sirve tanto la versión moderna y abundante como una versión más tradicional de 'arriero', envuelta en hojas.
"Quien sea paisa y no le guste esa belleza... Es una identidad. Es nuestra bandera después de nuestro himno", expresó Jaramillo.
Si bien el plato sigue siendo un gran éxito para el turismo colombiano, los expertos señalan que el verdadero pilar culinario de la región sigue siendo mucho más sencillo: la sopa de frijoles.