Moscú desató un ataque aéreo masivo contra Ucrania el 2 de junio, alcanzando Kiev y otros centros urbanos con más de 600 drones y 70 misiles. Según informó France 24, el bombardeo nocturno dejó un saldo de al menos 14 civiles muertos, mientras continúan las labores de rescate para localizar a personas atrapadas entre los escombros de la infraestructura dañada.
Esta ofensiva aérea representa una intensificación significativa de la campaña rusa, que ha escalado de manera constante en las últimas semanas. Mientras las sirenas antiaéreas sonaban en todo el país, los civiles buscaron refugio en instalaciones como el metro de Kiev para protegerse del incesante ataque.
El aumento de los ataques de largo alcance coincide con un cambio notable en la dinámica de la guerra terrestre, según datos del observador de guerra ucraniano DeepState UA y el Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW, por sus siglas en inglés). A pesar de que Rusia incrementó su actividad bélica en un 37,5% durante mayo —registrando 7.008 enfrentamientos frente a los 5.085 de abril—, el ejército ruso ha sufrido pérdidas territoriales netas por primera vez desde 2023.
DeepState UA, un portal de inteligencia de fuentes abiertas, informó que Moscú apenas logró ganar 14 kilómetros cuadrados de territorio durante mayo. La organización voluntaria, que retrasó su informe mensual por motivos de seguridad, declaró que estaba "lista para confirmar" que el balance final arroja una pérdida neta de terreno para las fuerzas rusas.
El Instituto para el Estudio de la Guerra (ISW), con sede en Washington, corrobora esta tendencia al registrar una pérdida neta de 108 millas cuadradas para Rusia en mayo. Esto ocurre tras un mes de abril en el que el ISW midió una pérdida neta de 44,78 millas cuadradas para el Kremlin, lo que marca un marcado contraste con meses anteriores en los que las fuerzas rusas habían reclamado territorios significativos, incluyendo unas 280 millas cuadradas en un solo periodo reciente.
La metodología del ISW se centra en el terreno controlado de manera decisiva por el Kremlin, excluyendo áreas en disputa o zonas donde las tropas rusas se encuentran actualmente infiltradas. El lunes, el Ministerio de Defensa de Ucrania confirmó la intensidad de los combates, citando la misma cifra de 7.008 enfrentamientos reportada por los monitores del frente.
Los analistas sugieren que el reciente giro hacia ataques masivos con drones y misiles podría reflejar un cambio estratégico ante el estancamiento de los avances terrestres rusos. Aunque Rusia mantuvo anteriormente un impulso que le permitió obtener ganancias territoriales rápidas, los datos actuales indican que, a pesar de la mayor frecuencia de los ataques rusos, el frente se está inclinando cada vez más a favor de Kiev.