Décadas de negociaciones diplomáticas han funcionado más como un mecanismo para gestionar la ocupación israelí que para ponerle fin, según un artículo de opinión publicado por Al Jazeera.
El autor, quien formó parte del equipo negociador palestino a principios de los años 2000, afirma que Israel aprovechó el periodo de los Acuerdos de Oslo para expandir agresivamente su presencia en Cisjordania.
"Mientras se llevaban a cabo las negociaciones, Israel utilizó la oportunidad para construir y ampliar sus asentamientos ilegales, duplicando el número de colonos israelíes en los siete años posteriores a los acuerdos de Oslo", señala el informe.
Según la fuente, los líderes internacionales de Estados Unidos y Europa promovieron las negociaciones como la única vía hacia la libertad palestina, a pesar de la falta de un 'Plan B' para hacer cumplir el derecho internacional.
El autor sostiene que este proceso permitió a Israel continuar su expansión territorial bajo la apariencia de una búsqueda de la paz.
Un patrón de expansión territorial
El informe afirma que la actual dirección política israelí se ha alejado del 'lenguaje florido' de la década de 1990 para adoptar un objetivo explícito de anexión.
Los líderes israelíes ahora pretenden abiertamente anexar Cisjordania y recolonizar la Franja de Gaza, según la pieza de Al Jazeera. El autor señala que Israel también ha extendido sus operaciones militares hacia el interior de Líbano y Siria, a menudo durante periodos de alto el fuego.
En los últimos años, se ha producido una normalización de los ataques contra infraestructuras civiles, incluidos hospitales, escuelas y medios de comunicación, afirma el autor.
El artículo advierte que el Líbano está cayendo actualmente en la misma trampa diplomática que vivieron los palestinos en los años 90.
"Al final de estas negociaciones, si es que alguna vez hay un final, el Líbano y Siria acabarán con menos territorio que antes", escribe el autor, describiendo el proceso diplomático como una "receta para que Israel permanezca perpetuamente".
En última instancia, el autor se cuestiona si el sistema legal internacional finalmente hará frente a estas violaciones de la soberanía o si el patrón actual de robo de tierras se convertirá en el nuevo statu quo global.