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10 jun 2026 · Actualizado 20:10 UTC
Internacional

Las fuerzas israelíes avanzan hacia Nabatieh mientras el Líbano denuncia una política de «tierra quemada»

Las tropas terrestres israelíes amplían sus operaciones en el sur del Líbano y toman posiciones estratégicas, mientras el primer ministro Nawaf Salam califica la campaña de castigo colectivo.

Isabel Moreno

2 min de lectura

Avance militar en el sur del Líbano

Las fuerzas militares israelíes anunciaron el 31 de mayo de 2026 la expansión de sus operaciones terrestres hacia nuevas zonas del sur del Líbano con el objetivo de consolidar su posición militar. Como parte de este despliegue, las tropas han tomado una cumbre estratégica en la región. Esta maniobra supone una escalada significativa en el conflicto, mientras las fuerzas continúan avanzando en dirección a la ciudad de Nabatieh.

El primer ministro libanés, Nawaf Salam, ha condenado formalmente la campaña militar, definiendo la estrategia israelí como una «política de tierra quemada». En su valoración de la situación, el primer ministro describió los ataques israelíes en curso como un acto de castigo colectivo contra la población libanesa.

Aumento de la tensión y bajas

El coste humano y táctico del conflicto sigue aumentando a medida que se intensifica la ofensiva terrestre. Al Jazeera informó que las fuerzas israelíes mataron a un paramédico en el sur del Líbano el 31 de mayo. Paralelamente, Hezbolá ha mantenido las hostilidades transfronterizas y ha reivindicado una serie de nuevos ataques contra el norte de Israel.

Las imágenes captadas el 30 de mayo en la zona de Marjayoun mostraron densas columnas de humo elevándose sobre la aldea de Maifadoun tras un bombardeo israelí. La persistencia de estos ataques y la ampliación de las maniobras terrestres han generado un entorno altamente volátil en toda la región fronteriza del sur.

Presión diplomática y amenazas regionales

Mientras las operaciones militares se recrudecen, Estados Unidos ha lanzado advertencias sobre el contexto regional. Washington ha señalado que podría autorizar ataques contra Irán si no se alcanza un acuerdo definitivo sobre seguridad regional y no proliferación nuclear. Estas presiones diplomáticas coinciden con la guerra terrestre, mientras la administración estadounidense intenta ultimar una propuesta destinada a poner fin a las hostilidades y garantizar la seguridad en el estrecho de Ormuz.

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