Más de nueve millones de personas permanecen desplazadas en todo Sudán, mientras cerca de 29 millones se enfrentan a un hambre aguda, según un informe reciente de Al Jazeera.
Una encuesta realizada por el Consejo Noruego para los Refugiados (NRC) en 1.293 hogares de Sudán, Chad y Sudán del Sur pone de manifiesto un ciclo devastador de pérdidas. Los datos revelan que el 90 % de las familias encuestadas han perdido sus hogares.
Casi tres cuartas partes de estas poblaciones desplazadas carecen de ingresos estables. La escasez de alimentos ha alcanzado niveles críticos, con más del 80 % de los hogares en Sudán saltándose comidas de forma regular.
Un ciclo de agotamiento
Las familias que huyen de la guerra, que llegó a las calles sudanesas en abril de 2023, continúan desplazándose con frecuencia. Tras su cuarto desplazamiento, casi dos tercios de las personas reportan un agotamiento total y el agotamiento completo de sus recursos.
El conflicto también ha fracturado a las familias; aproximadamente el 6$5$ % de los encuestados informaron haber sido separados de sus parientes.
“En Sudán, ahora, siempre estás corriendo”, comentó Amina, una madre que huyó de Jartum con cuatro hijos. Señaló que tuvo que escapar solo con la ropa que llevaba puesta después de que su esposo desapareciera durante los primeros días de los combates. “Corriendo de la guerra. Corriendo por comida”.
Los sistemas educativos también han colapsado bajo el peso de la crisis. Solo el 45 % de los niños desplazados en los tres países estudiados asiste regularmente a la escuela, mientras que el 18 % de los hogares se ha visto obligado a enviar a sus hijos al mercado laboral.
A pesar de las dificultades, el informe destaca una persistente cultura de solidaridad. En Sudán y Chad, aproximadamente uno de cada tres beneficiarios de ayuda sigue compartiendo sus escasos suministros con vecinos y recién llegados.
Sin embargo, el medio informó que este salvavidas informal está ahora al límite de su capacidad. La encuesta concluye que, si bien la resiliencia ha sostenido a la población, las familias ya no pueden cargar con este peso por sí solas.