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10 jun 2026 · Actualizado 19:13 UTC
Internacional

El primer ministro sueco bromea sobre la posible entrada de Canadá en la Unión Europea ante el fortalecimiento de sus lazos de defensa

El primer ministro sueco, Ulf Kristersson, describió a Canadá como el «país más nórdico del mundo fuera de la región nórdica» al hablar sobre una posible integración con la Unión Europea.

Isabel Moreno

2 min de lectura

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El 31 de mayo de 2026, el primer ministro sueco, Ulf Kristersson, sugirió que, en teoría, Canadá podría encontrar un lugar dentro de la Unión Europea, definiendo a la nación como el «país más nórdico del mundo fuera de la región nórdica». En una entrevista con Vassy Kapelos, presentadora de CTV Question Period, Kristersson reconoció las limitaciones geográficas del bloque, pero hizo hincapié en que la UE también se define por un conjunto de valores compartidos entre naciones afines.

«La Unión Europea es, obviamente, una cuestión de geografía; basta con escuchar el nombre», señaló Kristersson. Entre risas, añadió que la UE sigue siendo un «club muy acogedor para quienes piensan igual».

Este sentimiento se hace eco de los comentarios recientes del presidente finlandés, Alexander Stubb, quien declaró a CTV el mes pasado que «recibiría con los brazos abiertos» la posibilidad de que Canadá se uniera a la UE. Stubb sugirió que Canadá «encajaría en el sistema como ningún otro país» debido a la alineación de las perspectivas políticas y sociales entre ambas regiones.

Estas propuestas diplomáticas coinciden con una intensificación de la cooperación industrial entre Canadá y Suecia, especialmente en lo que respecta a la adquisición de material de defensa. El gobierno del primer ministro Mark Carney se encuentra actualmente en negociaciones para adquirir la plataforma de vigilancia GlobalEye, un sistema que integra la tecnología sueca de Saab con aviones canadienses de Bombardier.

Kristersson calificó el posible acuerdo sobre el GlobalEye como un «esfuerzo conjunto» entre ambas naciones, destacando la profundización de los vínculos industriales entre las empresas suecas y canadienses. Stephen Fuhr, secretario de Estado para la Adquisición de Defensa, afirmó que estas negociaciones representan una oportunidad de exportación significativa, señalando que Canadá podría llegar a suministrar aviones terminados a otros aliados internacionales.

Sin embargo, la estrategia de adquisición se ha enfrentado a críticas políticas internas. El líder conservador, Pierre Poilievre, cuestionó el enfoque del gobierno durante una conferencia de prensa en Parliament Hill, argumentando que la administración está priorizando la burocracia y a los consultores por encima de la entrega eficiente de equipos a las Fuerzas Armadas canadienses.

«Apoyamos al cien por cien un mayor gasto militar, pero queremos que ese gasto se traduzca en mejores equipos y mejores resultados para nuestros soldados», declaró Poilievre. Asimismo, expresó su preocupación por que el actual proceso de adquisición se esté volviendo excesivamente costoso y complejo.

Más allá del proyecto GlobalEye, Canadá sigue evaluando la oferta de Saab para la compra de aviones de combate Gripen. Esta evaluación se lleva a cabo en paralelo a la revisión en curso de los aviones estadounidenses F-35, mientras el gobierno federal sopesa sus necesidades de defensa a largo plazo.

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