Al menos 10 palestinos murieron este lunes en el centro de Gaza durante un estallido de violencia que incluyó ataques aéreos israelíes y enfrentamientos terrestres entre Hamás y una milicia local apoyada por Israel. Según la BBC, los combates comenzaron cuando la milicia estableció un puesto de control al este del campo de refugiados de Maghazi, lo que provocó una respuesta armada por parte del personal de seguridad de Hamás.
Testigos informaron que drones israelíes intervinieron para apoyar a la milicia, lanzando ataques contra posiciones de Hamás en tres puntos distintos. Un portavoz del hospital al-Aqsa en Deir al-Balah confirmó que 10 cuerpos fueron trasladados a sus instalaciones, junto con decenas de heridos, algunos de ellos en estado crítico. Ni el ejército israelí ni Hamás ofrecieron comentarios inmediatos sobre lo ocurrido.
Este enfrentamiento mortal se produce en un momento de gran tensión sobre el futuro del gobierno de Gaza. El desarme se ha convertido en el principal obstáculo de la segunda fase del plan de paz de 20 puntos liderado por Estados Unidos. La semana pasada, delegados de Hamás se reunieron en El Cairo con mediadores egipcios, cataríes y turcos para discutir una propuesta sobre el desmantelamiento de su arsenal.
El domingo, el portavoz militar de Hamás, Abu Ubaida, rechazó la propuesta afirmando: "No aceptaremos que se plantee el tema de las armas de esta manera tan burda". Además, declaró: "Lo que el enemigo no pudo arrebatarnos con tanques y destrucción, no lo obtendrá a través de la política ni en la mesa de negociaciones". Abu Ubaida había señalado anteriormente que las operaciones actuales de Hamás son una extensión del conflicto que involucra a Irán, Hezbolá y los hutíes.
Un efecto dominó regional
La inestabilidad constante ha exacerbado una crisis energética regional, dejando a ciudades como El Cairo lidiando con cortes de electricidad. Según Al Jazeera, El Cairo ha ordenado que las calles y los escaparates permanezcan a oscuras durante la noche para ahorrar energía. Esta medida es una respuesta directa a las interrupciones en el suministro energético global vinculadas al conflicto más amplio que involucra a Estados Unidos, Israel e Irán.
Para los residentes atrapados en la Franja de Gaza, la violencia sigue cobrándose un precio personal. Al Jazeera informó sobre el caso de Azza Odwan, una abuela que compartió su experiencia viviendo bajo un bombardeo constante. Odwan describió la devastadora pérdida de su familia, incluido su nieto, a quien había acompañado a Egipto con la esperanza de conseguir atención médica urgente.
Los datos oficiales del Ministerio de Salud, dirigido por Hamás, indican que al menos 723 palestinos han muerto en Gaza desde que se acordó un alto el fuego hace seis meses. Por el contrario, el ejército israelí informa que cinco de sus soldados han muerto en ataques de grupos palestinos durante el mismo período. La secuencia exacta de los hechos del lunes en Maghazi sigue sin estar clara, mientras Israel y Hamás continúan intercambiando acusaciones de violar la tregua de seis meses.