Las fuerzas israelíes lanzaron una oleada de ataques aéreos sobre el centro de Beirut, dejando al menos 182 muertos, según informes locales. Los bombardeos se producen después de que el gobierno israelí declarara que el alto el fuego actual en el conflicto más amplio con Irán no se extiende a la capital libanesa.
Esta acción militar marca una escalada significativa en la región. Israel sostiene que sus operaciones contra Hezbolá en Beirut permanecen al margen de los frágiles acuerdos de tregua que se negocian actualmente en otros frentes.
La diplomacia, en punto muerto
Los esfuerzos por estabilizar el alto el fuego en la guerra con Irán se están fracturando. Los diplomáticos tienen dificultades para conciliar los profundos desacuerdos sobre el estatus del Líbano y la creciente tensión en torno al transporte comercial en el estrecho de Ormuz.
Funcionarios iraníes han propuesto la implementación de nuevos peajes para los buques que naveguen por el estrecho de Ormuz. Observadores del comercio internacional advierten que tal medida violaría las normas marítimas establecidas y amenazaría las cadenas de suministro de petróleo a nivel mundial.
Mientras tanto, las repercusiones diplomáticas han llegado a Washington. Tras sus recientes conversaciones con el secretario general de la OTAN, Mark Rutte, el presidente Donald Trump criticó la eficacia de la alianza. Trump afirmó que la OTAN "no estuvo ahí cuando la necesitábamos", lo que sugiere una posible fricción en el marco de seguridad transatlántico mientras la administración gestiona el conflicto en curso.
En el ámbito político estadounidense, la investigación de la Cámara de Representantes sobre el fallecido Jeffrey Epstein sigue enfrentando obstáculos. Pam Bondi ha informado al Congreso que no comparecerá para la declaración programada de la próxima semana, lo que complica los esfuerzos para avanzar en la indagatoria.