Según un informe publicado por el Financial Times y citado por La Tercera, Irán habría utilizado un satélite espía clandestino de fabricación china para rastrear bases militares de Estados Unidos en todo Oriente Medio. El satélite, identificado como TEE-01B y construido por la empresa Earth Eye Co., fue presuntamente integrado en la fuerza aeroespacial del Cuerpo de la Guardia Revolucionaria Islámica a finales de 2024.
Documentos militares filtrados, que incluyen análisis orbitales e imágenes satelitales específicas, sugieren que el sistema se utilizó para observar instalaciones clave, entre ellas la Base Aérea Príncipe Sultán en Arabia Saudita, la base Muwaffaq Salti en Jordania y zonas cercanas al cuartel general de la Quinta Flota de EE. UU. en Baréin. Las imágenes parecen coincidir con los ataques de drones y misiles atribuidos a Irán en marzo. El presidente estadounidense, Donald Trump, confirmó el 14 de marzo que aeronaves estadounidenses fueron alcanzadas en las instalaciones de la base Príncipe Sultán.
Se informa que Teherán obtuvo acceso a estaciones terrestres comerciales operadas por Emposat, una firma con operaciones globales, para gestionar el satélite y procesar los datos recopilados. Hasta el 15 de abril, la Casa Blanca, la CIA, el Pentágono y las autoridades chinas han declinado hacer comentarios sobre estas acusaciones.
Aislamiento diplomático y exigencias financieras
Más allá de las maniobras militares, Teherán está intensificando sus exigencias diplomáticas y financieras. La portavoz del gobierno, Fatemeh Mohajerani, declaró a través de la agencia rusa RIA Novosti que Irán ha sufrido daños directos e indirectos por un valor aproximado de 270.000 millones de dólares desde que comenzó la guerra entre EE. UU. e Israel el 28 de febrero. El enviado de Irán ante las Naciones Unidas ha exigido, además, que cinco naciones regionales paguen una indemnización, alegando que sus territorios facilitaron los ataques.
Por su parte, el presidente Trump ha profundizado su ruptura diplomática con los aliados europeos. En una entrevista con el diario italiano Corriere della Sera, Trump criticó a la primera ministra italiana, Giorgia Meloni, por su negativa a sumarse al conflicto, afirmando: “Estoy conmocionado con ella. Pensé que tenía valor, pero me equivoqué”.
La frustración de Trump se extiende a la propia alianza de la OTAN, a la que calificó de “tigre de papel”. Respecto a la postura de Meloni, el mandatario estadounidense afirmó: “Es inaceptable porque no le importa que Irán tenga un arma nuclear y haría explotar a Italia en dos minutos si tuviera la oportunidad”. El líder estadounidense también criticó a las naciones europeas por su percibida falta de compromiso para asegurar el estrecho de Ormuz, un corredor energético crítico donde Irán ha propuesto un nuevo impuesto para los buques que transitan por allí, con el fin de recuperar sus presuntas pérdidas de guerra.