La propuesta de reforma a la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria en México presenta riesgos para la transparencia y la disciplina fiscal, según advierten especialistas. Los cambios legislativos podrían permitir que la deuda pública se utilice para cubrir gasto corriente en lugar de proyectos de inversión.
Un análisis del think tank México Evalúa indica que la iniciativa busca anticipar presiones presupuestarias y mejorar la planeación de mediano plazo. El objetivo es otorgar mayor certidumbre a la inversión y transparentar las obligaciones financieras que trascienden una sola administración presidencial.
La reforma pretende agilizar proyectos prioritarios, lo que representaría un avance frente al rezago actual en la inversión pública. En 2025, la inversión física en el país descendió a 770,000 millones de pesos, alcanzando su nivel más bajo desde 2008. Actualmente, solo una parte del endeudamiento nacional se destina a este rubro.
Riesgos para la autonomía del Congreso
A pesar de los beneficios potenciales, la modificación legislativa conlleva advertencias sobre las finanzas públicas. Iniciar contrataciones sin contar con recursos asegurados podría limitar la competencia y encarecer los proyectos de infraestructura.
El especialista en finanzas públicas, Cano, señaló que la reforma abre espacios para la discrecionalidad y debilita el papel del Congreso. "La construcción de un puente, el siguiente año, no desarrollarlo, si no hay un crecimiento en los ingresos, puede tener un costo político, entonces esta reforma puede implicar que ciertos proyectos empiecen a desplazar otras prioridades, que son definidas por el Congreso", explicó.
La propuesta también plantea una alteración en el cálculo del equilibrio presupuestario al no considerar el gasto de inversión de Pemex. Esta decisión deja sin sustento el reglamento de la Ley de Presupuesto y Responsabilidad Hacendaria, que ya establece cómo debe calcularse el déficit.
El especialista advirtió que la reforma rompe la garantía de que la deuda se use para inversión productiva. "Con la reforma, la diferencia entre gasto e ingresos (déficit) ya no puede ser igual al gasto de inversión, por ende, la deuda se puede utilizar para gasto corriente. Ya no se puede garantizar que la deuda se ocupará para inversión", destacó.