La economía china está mostrando resiliencia frente a la crisis energética mundial desencadenada por la guerra entre Estados Unidos, Israel e Irán, según informa un reporte de France 24.
Si bien el conflicto ha sacudido la economía global y ha provocado la mayor crisis energética en décadas, Pekín parece estar blindado contra las peores consecuencias.
Leah Fahy, economista sénior del equipo de China en Capital Economics, comentó a France 24 que la diversificada matriz energética del país ha amortiguado los efectos del impacto global.
"Incluso para China, un fuerte aumento en los precios de la energía y el petróleo es algo negativo, y tendrá cierto impacto negativo a nivel interno", afirmó Fahy.
Sin embargo, señaló que la economía china depende mucho menos del petróleo y el gas natural que otras naciones. Alrededor del 60 por ciento de la energía del país proviene del carbón, complementado por una infraestructura de energías renovables en rápida expansión.
"Por lo tanto, al situar a China en el contexto de otros países, está experimentando un choque en los precios de la energía mucho menor que en el resto del mundo", añadió Fahy.
Auge de las exportaciones de tecnología verde
La actual crisis energética también está poniendo de relieve el dominio de China en la producción de tecnología de energía limpia.
Fahy prevé un aumento de la demanda mundial de tecnologías verdes, lo que podría representar una ventaja significativa para las exportaciones chinas.
Capital Economics estima que el incremento de la demanda global de vehículos eléctricos, por sí solo, podría añadir aproximadamente un punto porcentual al crecimiento de las exportaciones de China este año.
Más allá de la energía, los cambios en las políticas comerciales y exteriores de la administración Trump están creando nuevas oportunidades para Pekín.
Fahy observó que el liderazgo chino, incluido Xi Jinping, está intentando asumir un papel global de mayor relevancia como árbitro, negociador y defensor del libre comercio mundial.