La administración del presidente Donald Trump evalúa una operación militar para capturar el stock de uranio enriquecido de Irán. Esta medida se plantea como una opción extrema para impedir que el régimen desarrolle armas nucleares. Expertos militares advierten que tal misión sería extremadamente compleja y peligrosa para las tropas estadounidenses.
Detalles Operativos
Un asalto a una instalación nuclear subterránea requeriría el despliegue de fuerzas terrestres durante varios días. Se considera una de las operaciones especiales más complicadas de la historia según antiguos oficiales de defensa. La logística implicaría excavar túneles profundos bajo el fuego enemigo potencial.
El presidente Trump negó en una entrevista con CBS News que declarar victoria sin destruir el material sea imposible. Sin embargo, la Casa Blanca indicó que aún no ha tomado una decisión final sobre el plan. Anteriormente, el diario Wall Street Journal reportó que Estados Unidos consideraba extraer el material físicamente.
"Ese sería uno de los planes más complicados de la historia," declaró Mick Mulroy a la BBC. El exfuncionario enfatizó que requeriría semanas de preparación logística. Las fuerzas especiales necesitarían coordinar múltiples frentes simultáneamente.
Situación del Material
Al inicio del conflicto, Irán poseía aproximadamente 440 kilogramos de uranio enriquecido al 60% según funcionarios estadounidenses. El material puede convertirse rápidamente en uranio grado militar necesario para bombas. También existen 1.000 kilogramos al 20% y 8.500 kilogramos al 3,6% para uso médico.
La mayor parte del uranio altamente enriquecido se almacena en la instalación de Isfahan. Este sitio fue uno de los tres objetivos de los bombardeos israelíes y estadounidenses el año pasado. Inspectores de la OIEA no han podido verificar las ubicaciones exactas desde su evacuación en 2025.
Desafíos y Riesgos
Las imágenes satelitales muestran entradas selladas con tierra en complejos subterráneos cerca de las instalaciones nucleares. Las fuerzas especiales necesitarían maquinaria pesada para despejar escombros mientras enfrentan contraataques. El uranio se encuentra en forma gaseosa dentro de contenedores metálicos grandes.
La operación presentaría riesgos significativos para las tropas aisladas a 482 kilómetros del interior del país. Los expertos señalan que la distancia dificulta las evacuaciones médicas y aumenta la vulnerabilidad. Se requiere asegurar primero una zona de aterrizaje para operar con éxito.
La administración podría optar por diluir el material en el sitio en lugar de transportarlo. Esta última opción es más rápida pero permite a Estados Unidos gestionar la sustancia dentro de su territorio. El riesgo de fallo en cualquier escenario permanece alto según analistas de seguridad. El mundo observa los próximos movimientos estratégicos de Washington.