Las autoridades nigerianas comenzaron esta semana en la capital, Abuya, el procesamiento de más de 500 sospechosos de terrorismo, lo que supone uno de los procedimientos judiciales contra militantes más grandes en la historia del país.
Los acusados enfrentan cargos que incluyen complicidad con el terrorismo, apoyo logístico y tráfico de armas. Estos delitos están vinculados, en gran medida, a la insurgencia de 17 años en el noreste, que comenzó con el grupo islamista Boko Haram y que desde entonces se ha extendido hasta incluir a diversas bandas criminales y redes de secuestradores.
El fiscal general, Lateef Fagbemi, confirmó que 227 sospechosos fueron presentados ante 10 jueces durante la sesión inaugural del martes. Fagbemi afirmó que la magnitud del proceso refleja el compromiso del gobierno con el debido proceso judicial mientras trabaja en el desmantelamiento de las redes militantes.
Un cambio en la estrategia judicial
Durante años, los críticos han denunciado que el sistema judicial nigeriano mantenía a los sospechosos de terrorismo bajo custodia durante periodos prolongados sin ser juzgados. Muy pocas personas han sido procesadas a pesar de la alta frecuencia de atentados y ataques que han cobrado la vida de cientos de personas solo en lo que va de año.
El experto en seguridad y mayor retirado del ejército, Bashir Galma, describió el juicio como un hito significativo. "Durante años, los nigerianos se han preguntado por qué mantienen a estos sospechosos bajo custodia en lugar de hacer que enfrenten la ley", señaló Galma. Además, añadió que el proceso ayuda a disipar los rumores de que los sospechosos son liberados rutinariamente para volver a las filas.
No obstante, Galma advirtió que la complejidad de los casos podría derivar en la liberación de algunos acusados debido al tiempo que ya han pasado en prisión preventiva. "Es probable que los jueces tengan eso en cuenta", observó.
La seguridad fue estricta durante las audiencias, con los acusados trasladados en convoyes fuertemente custodiados por fuerzas militares y de inteligencia. Observadores internacionales y representantes del Colegio de Abogados de Nigeria supervisaron las sesiones judiciales.
Ya se han producido los primeros resultados del proceso. Cinco acusados se declararon culpables de cargos que incluían el suministro de alimentos, información y ganado a grupos militantes, recibiendo penas de prisión de entre siete y 20 años.
Se espera que el juicio continúe por fases a medida que el gobierno intenta procesar el gran número de detenidos pendientes. Mientras tanto, la violencia persiste: el miércoles, hombres armados asesinaron al menos a 20 personas en el estado occidental de Níger, lo que pone de relieve los constantes desafíos de seguridad que enfrenta la región.