Israel ha ordenado el despliegue de refuerzos militares adicionales en el sur de Líbano, intensificando su invasión terrestre a pesar de la preocupación internacional. El ejército israelí confirmó el movimiento de la División 162 con el objetivo de ampliar una zona de amortiguamiento en el territorio ocupado. Esta decisión se produce en medio de un clima de tensión regional sin precedentes desde el inicio de las hostilidades en marzo de 2026.
La fuerza desplegada se sumará a dos divisiones que ya operan en la región fronteriza, según publicó el comando militar en una red social oficial. El primer ministro Benjamin Netanyahu declaró que la medida busca empujar hacia atrás una amenaza de misiles desde Hezbollah. El objetivo estratégico es asegurar las fronteras de Israel contra ataques provenientes del norte.
Las operaciones terrestres se intensificaron tras el lanzamiento de cohetes hacia territorio israelí, ocurrido después del asesinato del Líder Supremo de Irán. Las fuerzas armadas han llevado a cabo ataques aéreos y terrestres simultáneos en todo el país vecino. Además, han emitido órdenes de desplazamiento forzoso para residentes del sur y suburbios de Beirut.
La Organización de las Naciones Unidas reportó que más de 1.2 millones de personas han sido obligadas a abandonar sus hogares desde principios de marzo. Este movimiento masivo ha generado alertas sobre una crisis humanitaria creciente en la zona de conflicto. Las agencias temen que las infraestructuras civiles no soporten tal presión demográfica.
Las cifras oficiales del Ministerio de Salud de Líbano indican que al menos 1,116 personas han perdido la vida y 3,229 han resultado heridas. Estos datos reflejan la intensidad de los bombardeos y las operaciones de tierra realizadas por las tropas israelíes. Los números continúan ascendiendo conforme avanza la fase de expansión del conflicto.
Países europeos como Francia, el Reino Unido y Alemania advirtieron la semana pasada que una ofensiva terrestre ampliada tendría consecuencias humanitarias devastadoras. Canadá también se unió a esta postura diplomática para exigir que el avance sea evitado. Sin embargo, los soldados israelíes han continuado avanzando en territorio libanés.
El Primer ministro de Líbano, Nawaf Salam, calificó las acciones israelíes como una amenaza grave para la soberanía nacional durante una llamada con la ONU. Su oficina confirmó que el gobierno presentará una queja ante el Consejo de Seguridad para exigir el cumplimiento de las responsabilidades internacionales. Salam insistió en que las violaciones del derecho internacional deben cesar.
Por su parte, el jefe de Hezbollah, Naim Qassem, prometió que el grupo continuará luchando sin límites contra lo que describió como un enemigo que ocupa tierras. El grupo anunció más de 45 operaciones militares contra Israel el jueves, incluyendo disparos de cohetes y drones. También reportaron haber objetivo varios vehículos blindados israelíes con misiles guiados.
En un incidente separado, el ejército israelí confirmó la muerte de un soldado y las heridas de otros cuatro en el sur de Líbano. Las autoridades israelíes reportaron que un ataque de un cohete de Hezbollah en Nahariya dejó un muerto y 11 heridos. Estas cifras muestran la escalada de violencia en ambos lados del conflicto.
La situación requiere vigilancia continua por parte de los líderes mundiales ante el riesgo de una guerra regional más amplia. El derecho internacional y la estabilidad económica global están en juego ante la persistencia de la ofensiva. Los observadores esperan ver cómo responde el Consejo de Seguridad ante la demanda de intervención.