Los movimientos de protesta de la Generación Z tanto en Nepal como en Bangladés derrocaron gobiernos tras manifestaciones explosivas, pero solo uno ha logrado transformar esa energía de las calles en poder legislativo.
En Nepal, el Partido Rastriya Swatantra (RSP), con apenas cuatro años de existencia, obtuvo una victoria aplastante en las elecciones recientes, dando paso a una oleada de jóvenes legisladores y consolidando al rapero convertido en político, Balendra Shah, como un líder nacional clave. Por el contrario, el panorama político de Bangladés tras las protestas sigue dominado por el tradicional Partido Nacionalista de Bangladés, mientras que el Partido Nacional de los Ciudadanos, liderado por jóvenes, no logró ganar tracción en las elecciones de febrero.
Para activistas como Umama Fatema, quien participó en las protestas de Bangladés de 2024, el contraste es evidente. "Bangladés no ha sido capaz de lograr un cambio así", afirmó Fatema. "Es naturalmente desalentador darse cuenta de que no hemos podido organizarnos y reconstruir nuestro país de la misma manera".
La anatomía del éxito
Los líderes juveniles nepalíes atribuyen su éxito electoral a un mensaje coherente y a la capacidad de canalizar la frustración pública ante la corrupción política arraigada. KP Khanal, legislador recién electo del RSP, señaló que el movimiento fue más allá de una simple reacción. "La constancia también fue un factor clave", dijo Khanal. "Seguimos alzando la voz en torno a la rendición de cuentas y la justicia, y poco a poco ese mensaje llegó a todas partes".
Los analistas señalan la estructura única del sistema político nepalí como un catalizador para el ascenso del RSP. Durante casi dos décadas, el país pasó por 14 gobiernos diferentes, dejando a los votantes agotados por el constante vaivén de las alianzas partidistas tradicionales. "Dado que los tres partidos establecidos estaban desacreditados, el principal beneficiario ha sido el joven RSP", explicó Nitasha Kaul, directora del Centro para el Estudio de la Democracia de la Universidad de Westminster.
El RSP también se benefició de una alianza estratégica con Balendra Shah y de la decisión de activistas experimentados de integrar sus organizaciones en la estructura del partido. Al utilizar los recursos existentes del RSP, estos jóvenes candidatos evitaron los obstáculos logísticos que a menudo paralizan a los movimientos de base.
Aunque el RSP ha enfrentado desafíos internos —incluidas acusaciones de malversación contra su líder, Rabi Lamichhane—, el movimiento logró mantener su impulso allí donde otros levantamientos juveniles regionales se han desvanecido. En toda Asia, si bien las protestas de la Generación Z son cada vez más frecuentes, la experiencia nepalí sigue siendo un ejemplo poco común de un cambio permanente en la jerarquía política.