La Era
9 abr 2026 · Actualizado 12:59 UTC
Internacional

EE. UU. e Irán inician un alto el fuego de dos semanas mientras se preparan conversaciones de paz en Islamabad

Entra en vigor un alto el fuego de dos semanas en medio de crecientes tensiones diplomáticas por el papel de la OTAN y la oposición interna al conflicto.

Isabel Moreno

3 min de lectura

Estados Unidos e Irán han iniciado un alto el fuego de dos semanas tras 40 días de intenso conflicto, poniendo fin a un periodo de enfrentamiento militar directo que interrumpió el suministro energético mundial. El acuerdo, mediado por Pakistán, exige el cese de los ataques con misiles y las incursiones aéreas, al tiempo que establece una hoja de ruta para consultas diplomáticas en Islamabad a partir del sábado 11 de abril, según informa Al Jazeera.

A pesar de la pausa en los combates, la tensión sigue siendo elevada. Agencias de noticias semioficiales iraníes, como ISNA y Tasnim, publicaron el jueves gráficos que sugieren que la Guardia Revolucionaria iraní podría haber desplegado minas marinas en el estrecho de Ormuz durante la guerra. France 24 informó que estas revelaciones podrían ser un intento de Teherán por ejercer presión sobre Washington mientras se consolida el frágil alto el fuego.

Ambas naciones han proclamado la victoria en el conflicto, al que Al Jazeera denominó «Epic Fury» (Furia Épica), liderado por EE. UU., y «True Promise 4» (Promesa Verdadera 4), por parte de Irán. El presidente estadounidense, Donald Trump, calificó la guerra como un éxito, mientras que los funcionarios iraníes afirmaron que el régimen sigue fortalecido a pesar de haber sufrido daños significativos en su infraestructura y capacidad militar. Sin embargo, la administración se enfrenta a un público interno escéptico; según Al Jazeera, las encuestas indican que la mayoría de los estadounidenses se opone a la campaña entre EE. UU. e Israel.

Consecuencias económicas y el camino hacia la paz

Más allá del enfrentamiento militar, el conflicto ha causado graves interrupciones en las cadenas de suministro globales. El cierre casi total del estrecho de Ormuz paralizó los envíos de materias primas críticas, incluidos productos petroquímicos, helio y aluminio. Estos desabastecimientos han afectado a industrias que van desde la aviación hasta la fabricación de semiconductores, con un impacto que se ha dejado sentir en mercados desde Tokio hasta Berlín, informó Al Jazeera.

En Teherán, los residentes han expresado alivio ante el alto el fuego, pero mantienen su escepticismo sobre su duración. El acuerdo incorpora una propuesta de paz de 10 puntos de Irán, que incluye la exigencia de garantías formales contra futuros ataques en territorio iraní y el fin permanente de las hostilidades.

Al Jazeera señaló que el conflicto no siguió los marcos procedimentales estándar para el uso de la fuerza bajo el derecho internacional. La guerra se caracterizó como una estrategia para «eliminar amenazas», una doctrina utilizada por los planificadores israelíes para neutralizar riesgos existenciales percibidos. Aunque EE. UU. proporcionó la capacidad militar necesaria, no se obtuvo ningún mandato del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas para justificar la campaña.

Fricciones internacionales y políticas

El conflicto también ha tensado la alianza de la OTAN. Según The Independent, la administración Trump ha afirmado que los socios de la OTAN «dieron la espalda» a EE. UU. al negarse a unirse al esfuerzo bélico. El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, se ha enfrentado a un creciente escrutinio por parte de los aliados europeos debido a su apoyo público a la campaña y sus esfuerzos por mantener una relación estrecha con el presidente Trump, a pesar de los informes que indican que esta «ofensiva de encanto» no ha logrado obtener concesiones sobre Ucrania ni evitar la escalada militar, informó The Independent.

Mientras los negociadores se preparan para reunirse en Pakistán, la economía mundial se enfrenta a un largo periodo de recuperación. La interrupción del tráfico marítimo a través del estrecho de Ormuz, que ahora se enfrenta a la amenaza de minas marinas ocultas, sigue siendo una preocupación primordial para las rutas de navegación internacional y la seguridad energética.

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