La Era
9 abr 2026 · Actualizado 13:20 UTC
Cultura

Eritrea ante la incertidumbre en la Copa Africana tras la desaparición de siete jugadores en Sudáfrica

Siete integrantes de la selección nacional de fútbol de Eritrea desaparecieron durante una escala en Sudáfrica, lo que pone en riesgo el futuro del país en la Copa Africana de Naciones.

Lucía Paredes

2 min de lectura

La participación de Eritrea en la Copa Africana de Naciones (AFCON) pende de un hilo después de que siete de los diez jugadores del equipo que residen en el país desaparecieran durante una escala en Sudáfrica. El grupo se extravió tras la victoria global de 4-1 sobre Esuatini el pasado 31 de marzo, partido que le aseguró a Eritrea un lugar en la fase de grupos de clasificación del torneo.

Un funcionario de la Confederación Africana de Fútbol (CAF) confirmó que los jugadores no abordaron su vuelo de conexión hacia Asmara. "Creemos que todos los jugadores salieron de Esuatini hacia Sudáfrica. Pero cuando la delegación aterrizó en El Cairo, siete jugadores no estaban", declaró el funcionario a la agencia de noticias AFP.

Un patrón de deserciones

Entre los atletas desaparecidos se encuentran los porteros Kibrom Solomon y Awet Maharena, así como los defensas Wedeb Fessehaye, Yosief Tsegay y Nahom Awet. El centrocampista Medhane Redie y el delantero Amanuel Benhur también forman parte de quienes no regresaron a casa. Solo tres de los diez jugadores que residen en Eritrea completaron el viaje de vuelta al país.

Este incidente refleja un largo historial de atletas eritreos que solicitan asilo mientras viajan al extranjero. Según estimaciones de las Naciones Unidas, aproximadamente 80 futbolistas, entrenadores y directivos eritreos han desertado en las últimas dos décadas. Los analistas suelen señalar el sistema de servicio militar indefinido del país como el principal catalizador de estas fugas.

George Ghebreslassie, un exiliado eritreo que colabora con grupos de apoyo a refugiados, señaló que las desapariciones son un reflejo de una inestabilidad más profunda. "Esto demuestra la clase de situación que tenemos en Eritrea. Pensábamos que las cosas cambiarían, pero no ha cambiado nada", declaró Ghebreslassie a Reuters.

Eritrea apenas había retomado la competición internacional tras una pausa de varios años. El equipo no había disputado un partido oficial desde 2007 hasta su reciente eliminatoria preliminar contra Esuatini. La plantilla contaba con una mezcla de jugadores locales y otros 14 reclutados en ligas de Inglaterra, Alemania, Australia y otros países europeos.

Antes de la temporada 2019, el gobierno eritreo había prohibido a sus selecciones nacionales viajar al extranjero tras los constantes incidentes de jugadores que huían. La federación de fútbol del país había intentado recientemente mejorar su posición en la gobernanza deportiva regional, con la elección en febrero de su presidente, Paulos Weldehaimanot Andemariam, para liderar el Consejo de Asociaciones de Fútbol de África Oriental y Central.

Estas recientes deserciones amenazan ahora con descarrilar el progreso del equipo. Con la fase de grupos de clasificación programada para comenzar en septiembre, la federación se enfrenta a una presión significativa para dar cuenta de los miembros desaparecidos de su plantilla y mantener su estatus en la competición continental.

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