Investigadores de la Universidad de Oxford y la Universidad de Yunnan han descubierto un tesoro de fósiles en el suroeste de China que, en la práctica, hace retroceder el reloj del origen de la vida animal compleja. El hallazgo, detallado en la revista Science, se centra en la biota de Jiangchuan, en la provincia de Yunnan, donde se recuperaron más de 700 especímenes de capas rocosas que datan de hace entre 554 y 539 millones de años.
Durante décadas, el consenso científico sostuvo que la «explosión del Cámbrico» —una rápida diversificación de la vida animal— comenzó hace aproximadamente 535 millones de años. Esta nueva evidencia sugiere que el cambio evolutivo ocurrió al menos cuatro millones de años antes, durante el periodo Ediacárico tardío.
Un ecosistema de transición
El yacimiento ha revelado organismos sorprendentemente avanzados, incluidos los parientes más antiguos conocidos de los deuteróstomos, el grupo al que pertenecen los vertebrados modernos. Los investigadores también identificaron ancestros tempranos de estrellas de mar y gusanos bellota, así como bilaterales similares a gusanos y posibles ctenóforos.
«Nuestro descubrimiento cierra una brecha importante en las primeras fases de la diversificación animal», afirmó el autor principal, el Dr. Gaorong Li. «Demostramos que muchos animales complejos, que normalmente solo se encuentran en el Cámbrico, ya estaban presentes en el periodo Ediacárico».
A diferencia de la mayoría de los fósiles de esta era, que suelen hallarse como simples impresiones en arenisca, los especímenes de Jiangchuan se conservan como películas carbonosas. Este raro método de preservación permitió a los paleontólogos estudiar detalles intrincados, como sistemas digestivos y estructuras alimentarias especializadas.
Varias de estas criaturas muestran rasgos que desafían la clasificación actual, incluyendo combinaciones extrañas de tentáculos y tallos. La Dra. Frankie Dunn, del Museo de Historia Natural de la Universidad de Oxford, señaló lo insólito del hallazgo al describir un espécimen que guarda un parecido sorprendente con los gusanos de arena ficticios de la franquicia «Dune».
El profesor asociado Luke Parry, coautor del Departamento de Ciencias de la Tierra de Oxford, describió el lugar como una «comunidad de transición». Señaló que el ecosistema representa un puente entre el misterioso mundo del Ediacárico y los grupos animales más claros y reconocibles que surgieron posteriormente.
Este descubrimiento proporciona un vínculo físico largamente buscado por los biólogos evolutivos, quienes sospechaban desde hace tiempo que los linajes animales existían mucho antes del periodo Cámbrico. Al aportar pruebas fósiles de estos ancestros tempranos, la investigación resuelve una discrepancia significativa entre los estudios genéticos y el registro geológico histórico.