El mercado cervecero de México, dominado por Grupo Modelo y Heineken México, está fundamentalmente controlado por corporaciones con matrices corporativas ubicadas en Europa. Heineken, que comercializa marcas nacionales como Tecate e Indio, tiene su sede central en Países Bajos, cuna de una larga tradición cervecera y logística global.
La presencia de Heineken en el país se afianzó en 1985 tras la adquisición de Cervecería Moctezuma, lo que le otorgó la propiedad de marcas clave como Sol y XX Lager. Este movimiento consolidó la posición del grupo neerlandés en un mercado culturalmente sensible a la cerveza.
Por su parte, Grupo Modelo, fundada en México en 1925 por inmigrantes españoles, también está bajo control extranjero. Su accionariado mayoritario pertenece a Anheuser-Busch InBev (AB InBev), el productor cervecero más grande del mundo, con sede en Bélgica.
Bélgica es reconocida como una potencia mundial en la industria cervecera, famosa por su diversidad y por impulsar la consolidación de grandes conglomerados internacionales. AB InBev representa la culminación de este proceso de expansión y concentración global en el sector.
La doble presencia de estas matrices europeas en el liderazgo del mercado mexicano subraya cómo las dinámicas de expansión y concentración han redefinido la propiedad de activos clave en la economía nacional. A pesar de la identidad cultural de sus productos, la dirección estratégica reside fuera de fronteras.
Analistas señalan que esta estructura internacional influye en las decisiones de inversión y exportación, aunque la operación diaria y la producción se mantienen firmemente ancladas en territorio mexicano. La información proviene de un reporte reciente de Expansión sobre la estructura de las principales cerveceras nacionales.