La Secretaría de Educación Pública (SEP) de México enfrenta un desafío significativo en materia educativa, pues cerca del 30% de los estudiantes de quinto y sexto de primaria muestran deficiencias en la comprensión lectora, un problema que, según autoridades, escala hasta el nivel universitario. Xóchitl Moreno Fernández, directora general de Desarrollo Curricular, afirmó que esta falla acumulada merma la capacidad de los jóvenes para desarrollar análisis crítico e interpretar información.
Las declaraciones se produjeron durante el Encuentro Internacional “Alfabetización, equidad y futuro” en Brasilia, donde Moreno Fernández señaló que muchos resultados académicos deficientes, incluso en áreas técnicas o científicas, derivan de la incapacidad de los alumnos para interpretar correctamente las preguntas formuladas.
La SEP está implementando esfuerzos bajo el marco de la Nueva Escuela Mexicana para reforzar la lectura, priorizando la lengua materna y las lenguas indígenas. La funcionaria indicó que ya existen materiales específicos para esta labor, aunque reconoció el reto de asegurar suficientes docentes que dominen las lenguas originarias.
Uno de los objetivos ambiciosos es lograr una comprensión lectora sólida en un año de trabajo enfocado, buscando incluso establecer una Red Regional por la Alfabetización antes de que concluya la educación primaria de los estudiantes afectados. Este diagnóstico resuena con tendencias internacionales, ya que representantes de otros países de la región mencionaron que la violencia y la desigualdad social impactan directamente el aprendizaje.
Este escenario educativo se alinea con datos recientes del INEGI, que marcan un declive en los hábitos de lectura en adultos; el Módulo sobre Lectura 2024 mostró que solo el 69.6% de la población alfabeta adulta leyó algún material en el último año, una caída notable respecto a 2015.
Además, el tiempo dedicado a la lectura disminuyó, y el número de libros leídos anualmente cayó de 3.6 a 3.2 ejemplares por persona, reflejando una erosión cultural que las instituciones de educación superior ya perciben. Universidades, como el Tecnológico de Monterrey, han señalado que la pandemia agravó los rezagos existentes en la asimilación de textos.
La Universidad De La Salle de Colombia alertó que en la educación superior muchos estudiantes solo “sobreviven” a las demandas académicas sin haber cultivado una relación significativa con la lectura profunda. Esta combinación de fundamentos educativos débiles y el consumo fragmentado de contenido genera una dificultad estructural para el rendimiento académico general.
La problemática trasciende lo pedagógico, constituyéndose como una alerta estructural para la competitividad y el desarrollo del pensamiento complejo en México, dado que las universidades reciben el impacto acumulado de las deficiencias iniciadas en la educación básica.