Ciudadanos estadounidenses utilizaron aviones privados para salir de Puerto Vallarta, Jalisco, luego de los disturbios y bloqueos registrados tras la detención y posterior muerte de Rubén Oseguera Cervantes, líder del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG). Medios estadounidenses, como USA Today, documentaron la participación de compañías de aviación ejecutiva como Sabre Defense Team y Mercury Jets en estas evacuaciones.
Sabre Defense Team cotizó asientos en vuelos compartidos por 5,500 dólares para adultos, mientras que un jet completo para 14 a 16 pasajeros oscilaba entre 92,000 y 105,000 dólares, según reportó el medio. La empresa confirmó a través de su cuenta de X que estaban facilitando operaciones de evacuación de emergencia para ciudadanos afectados por inestabilidad regional y cierres aeroportuarios.
Ryan DeBruyne, director de ventas de vuelos chárter de Mercury Jets, indicó que observaron un incremento en las consultas entre el 22 y el 24 de febrero, con tarifas de ida rondando los 2,500 dólares por persona. DeBruyne señaló que los aviones privados suelen ser los primeros en aterrizar para asistir en la salida de zonas de disturbios, con al menos 11 aeronaves despegando de Puerto Vallarta el 23 de febrero.
Además del transporte aéreo, los servicios de seguridad ejecutiva ofrecían paquetes complementarios, incluyendo autos blindados con costos adicionales que podían superar los 6,000 dólares. Un equipo de protección premium de tres días fue cotizado en 10,800 dólares, reflejando la prima de seguridad pagada por los viajeros.
La situación subraya la vulnerabilidad de la infraestructura de transporte ante eventos de alta tensión en regiones turísticas clave para la economía mexicana. La rápida movilización de ciudadanos extranjeros mediante medios privados contrasta con la capacidad de respuesta del transporte comercial regular.
Bryan Stern, líder de Grey Bull Rescue, otra organización que organizaba transporte aéreo, aconsejó a quienes se encontraban en zonas relativamente seguras permanecer resguardados. Stern enfatizó que la incomodidad temporal es preferible a un riesgo mayor por la seguridad personal.